26.4.14

Opuestos

Incluso en la soledad hay cierta hermosura, en su melancolía. Es casi necesaria, en una relación simbiótica casi parecida a la del recuerdo y el olvido. Esos polos opuestos que suelen atraerse de manera tan necesaria, tan inevitable. En el trayecto vital, uno aprende a apreciar esta manera única que tiene la vida de pasar. Tan irrefrenable y constante. Tan llena de altibajos y contrapuntos. Como una pieza musical llena de pasajes que se corresponden de tal forma que encajan. Y ya no se trata de vivir el olvido como algo malo o la dicha como algo bueno, sino de disfrutar de ambas partes de la obra. Ya no quería mirar el mar porque ella no estaba conmigo. Ahora lo miro porque solíamos hacerlo juntos.

13.4.14

I'll be

The strands in your eyes that color them wonderful,
stop me and steal my breath.

And emeralds from mountains thrust towards the sky
never revealing their depth.
Tell me that we belong together,
Dress it up with the trappings of love.
I'll be captivated,
I'll hang from your lips,
Instead of the gallows of heartache that hang from above.


I'll be your crying shoulder,
I'll be love's suicide
I'll be better when I'm older,
I'll be the greatest fan of your life.

And rain falls angry on the tin roof
As we lie awake in my bed.

You're my survival, you're my living proof.
My love is alive and not dead.
Tell me that we belong together.
Dress it up with the trappings of love.
I'll be captivated,
I'll hang from your lips,
Instead of the gallows of heartache that hang from above

And I've dropped out, I've burned up, I've fought my way back from the dead.
I've tuned in, turned on, remembered the things that you said

12.4.14

El aura


Cuando algunas personas entran a la vida de uno, no hay mucho que se pueda hacer para evitarlo. No si te conectan lazos como otras personas, lugares, encuentros. Y uno no puede volver el tiempo atrás y nunca conocerlas. Tampoco puede simular que nunca las conoció, o supo su nombre o lo que estudiaba, por ejemplo. Y qué pasa si uno se acerca más a esa persona? Si se acerca lo suficiente como para ver sus metas, sus pasiones, sus miedos, sus certezas. Y se va empapando en todo conocimiento que comprenda a ésta persona y su constitución de ser. Se empieza a sentir afecto y ya uno no quiere olvidarla, quiere verla más seguido y compartir esos momentos de largas charlas invaluables que sólo una amistad verdadera puede darle. De esas que parecen playas pero en realidad esconden mucho, muchísimo. Y significan aún más. Estas personas, estos efímeros cofrecitos de secretos, promesas, sueños, esperanzas y resguardos de la realidad, son justamente eso... efímeras. Uno desearía no tener nunca que desprenderse de aquel encuentro casual cada tanto o, de esos otros tan esperados y planeados cuando los horarios de las dos personas son ajustados. Lo que se espera es que esos sueños compartidos, lleguen algún día a cumplirse y la felicidad compartida colme nuestras vidas día a día. Que los caminos se retroalimenten. Por que de eso se trata la amistad. Que todas las risas se puedan compartir porque así son más lindas y llenan más. Y todas las tristezas y dolores también, así duelen menos. A veces la vida tiene otros planes, y hay que saber vivir con eso, me repito siempre desde que una de esas personas se fue. Alguna vez conocieron a alguien tan brillante que les alegraba el día con su sola sonrisa? O que era tan confiable como uno mismo a la hora de guardar secretos? Yo sí. Y ahora que lo escribo, siento que fui muy afortunada. Esos brillitos, esas lucecitas, esos halos que la rodeaban.. siguen acá. No se pueden ir porque se quedaron pegados a las personas que éste ser conoció y acarició. Yo conocí sus sueños y sus deseos con tanta felicidad como a mis propias metas. Yo la abracé cuando ella lo necesitó y recibí su abrazo cuando yo así lo esperaba. Reímos mucho y también compartimos algún que otro dolor. Ahora ya no sé quitarme esta sensación de su presencia lumínica en cualquier risa o chica de pelo largo y castaño. Porque la suelo ver muy seguido, esperando que sea ella.. Por que la última vez que la vi, estaba acostada en mis piernas y yo le acariciaba el pelo mientras charlábamos de la vida y nuestro futuro. Porque sus lucecitas me siguen, pegadas a mi ser como gotitas de lluvia. Y en mi corazón guardo esos momentos de amistad, por siempre-. 

2.4.14

Never met a love like this before

Hay muchas cosas que anestesian nuestra mente, nuestro dolor.- No confundir dolor con confusión.- Las anestesias vienen en muchas formas, ninguna viable a la hora de calmar la conciencia, pero mientras esté bajo los efectos, todo se verá bien. Los recuerdos son lo contrario a una  anestesia, cuando te traicionan y aparecen cuando menos los querés: un aroma, una palabra, una forma, y te disparan al pasado, a ese hecho o persona. Una persona puede ser una anestesia. Una actividad puede ser una anestesia. Dormir. Pensar en nimiedades. Raro pensar que las cosas más lindas funcionan como recordadores y no como anestesia. Entonces ya no estás anestesiado todo el tiempo como yo lo estaba, antes de empezar a escribir esto. Ya no estás para nada exento, por que su recuerdo es como el aire, no se puede escapar. El nombre de esa persona está hasta entre las personas que hablan a tu alrededor, al igual que su pelo, su rostro. Su voz en todas las canciones, su risa en todas las bromas, sus gestos en todos lados. Raro pensar que no puedo ir a casi ningún lugar de esta ciudad sin tenerte in the back of my mind. Ahora ya es como una parte más de mi mente,casi como algo que se da por supuesto. Como si tu voz fuese la voz de mi conciencia.
This thoughts keep me awake at night.



Se fue la anestesia y ahora todo duele. Duelen los golpes viejos y los nuevos. Las palabras, las conclusiones, los argumentos. Todo te hace llorar, te lastima y te sensibiliza. Y valorás el amor, muchísimo. Y extrañás. Extrañás todo y no querés ni que te hablen de eso. 

Miedo

A veces tengo miedo de escribir, no saber con qué me voy a encontrar. Con qué recuerdo reprimido, qué tristeza lejana, con qué conclusión tortuosa. Después, tengo miedo de no poder terminarlo. O que sea muy largo, no poder darle fin. También de que sea malo. De que sea revelador de oscuridades. Que mi texto sepa más que yo de mí misma. Miedo al vacío ese luego de volcarme en la hoja. Miedo a no ser feliz al terminar. En fin, miedo gobernador de vidas. Miedo paralizante, obstáculo de ideas, desahogos, hasta de amores y sensaciones. Entonces me llena, y no me deja siquiera razonar. Empaña la posible atracción hacia una de las pocas cosas que me sirven de catarsis. Y se disfraza. A veces es olvido, a veces es cansancio. Yo sé que es él, pero mi inconsciente me dice que lo ignore. Y lo derivo, lo empujo, lo retraso.. Intento, suspiro, no puedo. Hasta una palabra puede sonar terriblemente errada si se está empeñado en conseguirlo. No puede ser sólo el temor a equivocarse, claro, pero en gran parte ese gana. Qué tal el miedo a perder la sensación previa al desahogo? Qué pasa después de que uno lee su propio producto de emociones? Da temor el saber finalmente qué se siente tener ese peso fuera de uno mismo? El saber que el siguiente paso es enfrentar las propias palabras contándonos de la manera más cruda lo que nos sucede, esa manera en que sólo la falta de tacto y piedad hacia uno mismo pueden tener? Entonces no es "a veces tengo miedo". Es "siempre". Y no es miedo. Soy yo.