12.2.16

La guitarra

Si guardo un recuerdo que nunca me dejará 
es éste que mi alma a veces suele cantar. 
Tenía diez años y el mundo por conquistar, 
la luna y mi barrio, humilde y lejos del mar. 
Mi padre tenía las marcas de su niñez 
grabadas a fuego en la piel, 
ni besos ni abrazos, tan duro como un cincel, 
subido a su andamio de noble testarudez. 
Un día de aquellos de lluvia en Paso del Rey, 
me trajo en sus brazos envuelta con un papel, 
sonó la madera, misteriosa y ancestral, 
guitarra, guitarra, mi padre me ha vuelto a amar. 
Les cuento que jamás me pude olvidar 
su voz de tabaco cantó por única vez, 
y toda la casa destilaba arena y sal, 
los pinos y el campo susurraban como el mar. 
Este recuerdo sencillo se los quería contar, 
por que a veces cuando llueve oigo a mi padre cantar.