22.4.20

El fuego doméstico

El fuego doméstico del sudor y la fiebre 
Es inabarcable la sensación de estar perdiéndolo todo. Lo solitaria que es la derrota, el retorno. Vuelvo con las manos vacías. El barullo del festejo ajeno tiembla a mis espaldas y el corazón me retumba al ritmo del canto enemigo. Me tiemblan las piernas, se cierran las pupilas. Llamaste y me desarmaste. Te pediría que vuelvas a ordenar mis piezas, pero, ni yo sé por dónde empezar. Tenía todos los números y aun así perdí. Aposté todo lo que tenía y no tuve que entregarlo a la salida, porque hacía rato no era mío. No me pertenezco hace unas cuantas jugadas atrás. El retorno al hogar, la casa en el corazón de lo que no se nombra es, por lo menos, cruel. Las palabras que me calientan el vacío extremo del pecho, que pareciera un túnel interminable con todas las luces rotas y una niebla incoercible, están ausentes y no pareciera haber indicios de que vayan a llegar. Regresaba esperando que esa chispa se transforme en hoguera. Que la hoguera fuera un incendio. Que el incendio se hiciera un infierno. Que me quemara tanto que olvide lo que perdí. Que te despidiese por todos mis poros en un ritual satánico e ineludible, que me saliesen ampollas rellenas de líquido viscoso y explotasen despidiendo tu aroma, tu esencia. Y ya sin piel, ni agua, ni sangre en mi cuerpo...que quedara desollada, temblando, hirviendo y tierna. Muy tierna. Al final llegaría...el pródromo de la búsqueda de la propia esencia. Que el fuego doméstico del infierno propio me despellejara íntegra.  

Carta a La Ladrona de Libros

Ladrona:  
Me circunda la sensación de haber salido de un devocional. Y en cierta manera es así. Los versos escritos por todas esas mujeres cansadas de haber pasado la eternidad en el olvido, salieron de tu boca como oraciones que alumbraron las mesas del Argot. Y no hablo de rígidos sermones recibidos por miembros comunales con las cabezas gachas. Sino de poesía. Dulce poesía en forma de rezo ¡Y si fuera eso solamente lo que me atravesó tan profundo el alma! El recitado de cada verdad, cada verdad personalizada en forma de cuchara de mermelada. Taza de café. Medialuna recién horneada. Que no importe el ruido del mundo, que siguió moviéndose ilusoriamente alrededor nuestro. Y la imagen de tu persona, libro en mano proclamando con voz firme y sensible la vida de ellas, los ojos levantándose de vez en vez, sosteniendo un puente transparente entre sor y sor. Generando la sensación indiscutible de que éramos testigos de un momento digno de adoración: Una mujer reviviendo a otras, prestándoles su voz y corazón, para que quizás... nos salven. Que nos salven. Adorable. Terminada la lectura necesaria, nos pediste que nos vayamos con un pensamiento...¿Aún más? Pensé. “Leo y me apodero” Sentenciaste. “Leo y me empodero”, escuché. Y me sentí invencible, infinita y eterna. Si ellas pudieron trascender sus siglos, sus tristezas, sus pesares. Si ellas nos dejaron su palabra como arma y escudo. Como texto sagrado en sánscrito escrito en sangre. Nosotras también podremos perdurar. Y esta sensación es indeleble. Gracias 

Carta al aura

El día que te fuiste el verano estaba quemándonos. El sol pegaba como si fuese a estallar y arrasar con toda la vida del planeta. El agua emanaba de mis poros intentando aliviar mi piel. Me desperté de golpe, víctima de un disparo invisible. Contesté el celular para atender esa maldita llamada. La persona que me hablaba del otro lado tenía una misión nefasta. Informarme de tu muerte. Lo que pasó después lo viví en piloto automático. Sentí que mi cerebro se suspendió y de mi boca salían palabras sin sentido. Una amiga intentando decir alguna frase acertada, mi mamá diciendo cosas desafortunadas. Me encontré frente al ropero intentando reactivarme ¿Qué ropa uso? Abrí un cajón y me quedé mirando, intentando elegir una remera sabiendo que iba a ser la última vez que la iba a usar, cualquiera sea. ¿Era muy amiga tuya? Me preguntó alguien. No supe qué decir. No estaba segura. ¿Si quiera me querías? Intenté muchas veces convencerme de que no, ni siquiera éramos tan unidas, pensé. Perdón. Ya sé. Si estuvieses acá me retarías. ¿Cómo me olvidé de todas las tardes de secretos mientras trabajábamos? ¿Por qué me olvidé de tu sonrisa mientras me agarrabas la mano y me hacías sonar los dedos, aunque yo lo odiaba? ¿Y todas las veces que fuiste a mi casa con torta y medialunas y hablamos hasta las cuatro de la mañana? En ese momento habría sido demasiado pensar en eso. Ya suficiente tortura era tener tu risa en loop en la cabeza. Me puse un jean negro y una musculosa del mismo color, una que nunca había usado. Yo odio el calor, pero ese día no lo sentí. Hubiese podido estar parada bajo el sol durante horas, porque la quemazón en la piel era más soportable que la del alma. ¿Eras muy amiga mía? Me repetí para mis adentros más de una vez. ¿Es necesario todo este dolor que estoy sintiendo? ¿Se lo puedo prestar a alguien que te haya querido más? ¿No debería sentirme así? ¿Tengo permiso de hacerlo? Las preguntas fueron surgiendo a medida que pasaron los días, disparadas por esa primera. ¿A quién le preguntaría todo esto? Ah, te escribí una carta. La tiré sobre el cajón mientras bajaba y no sé qué decía. Perdón. ¿Eras muy amiga mía? ¿Estoy habilitada para eso? Escribirte una carta que nunca vas a leer, llorarte hasta secarme y después simplemente quejarme como un animal herido, tirada en mi cama. Todos pensaron que un mes después yo ya no te sentía clavada en mi pecho y la verdad me dio vergüenza admitirlo. Me puse a hurgar en mi cajita de cartas y recuerdos, según yo de forma casual. De pronto, una nota tuya diciendo que me querés. ¿Con qué derecho, si ya estás muerta? ¿Eras tan amiga mía? Ya pasaron meses y te sigo viendo en todos lados, en todas las chicas con pelo largo y castaño ¿Cuál es la pregunta que me tienen que hacer para quitarme ésta de la cabeza? Quiero arrancarla de mí, porque es cruel. Es cruel preguntarle eso a alguien. 
Estoy viajando en tren, yendo a rendir el primer parcial de la carrera. Imagino el mensaje que me hubieses mandado. Seguramente palabras de aliento, un te quiero y un corazón o una carita feliz. Siento una piedra en la garganta y se me corta la respiración. Te extraño. Parece que pasó una eternidad. Pasaron muchas cosas, me gustaría contarte. Unos meses después de que te fuiste conocí a la persona que estaba esperando hacía mucho, y lloré en su hombro tu ausencia. Como si lo conociera de toda la vida. Si me lo mandaste vos, gracias. Él dice que a mí me mandó su papá, porque él se lo pidió una noche mientras le hablaba a la luna.  Vos sabrás la verdad. Sólo quiero preguntarte algo, ¿Eras muy amiga mía? ¿Tan amiga mía?  Ya sé lo que me responderías. Seguro con un chiste, no podías tomarte nada demasiado en serio. Alguien se sienta al lado mío en el tren y yo me seco con disimulo las lágrimas. ¿Sabés cuánto tiempo va pasar hasta que pueda recordarte sin tristeza? Necesitaría que me digas eso también. Ya tengo la pregunta que reemplaza a la otra, que tanta angustia me generó. ¿Vos sabías que me salvaste cuando fuiste esa noche de sorpresa y tomaste mates con nosotras, incluso cuando hacía mucho que ya no venías a nuestras reuniones? Como si supieras que sólo nos quedaban dos semanas con vos. ¿Sabés que cuando a la mañana te fuiste y me saludaste con la mano desde el umbral de la puerta, yo te vi borrosa, pero distinguí una sonrisa? ¿Y que estuve a punto de levantarme, pero pensé que no tenía sentido, que te iba a volver a ver en unos días? Esta distancia que nos separa se quiere materializar entre mí misma y el resto de la gente. Por eso tengo que luchar cada día para arrimarme al fuego ajeno, siempre con ese miedo a que se apague. Pero te prometo que no voy a dejar de intentarlo, en honor a tu vitalidad y optimismo, ese que yo nunca tuve. Y que nadie más me va a hacer dudar de que en algún momento yo fui tu amiga.  

2.8.15

Mareo

Es como un fuego quemándome en el pecho. Como un monstruo empujando para salir. Un tabique en el medio de mi garganta, un volcán a punto de explotar. Me lastima, me incomoda y me mata. Si no dejo que se libere, me ahogo en mí. Pero si sale... si se libera  puede lastimar y arruinar todo a su paso. Si te daño con estas palabras que tanto quieren salir y tan mal me hacen, voy a asegurarme paulatinamente de que no regreses. Voy a lograr no volver a verte, apagar tu amor. Ya no puedo contenerlo, siento espinas en el corazón y la voz me tiembla. Me duele todo el cuerpo, necesito expresarte que me estoy muriendo. ¿Por qué dedicamos tanto tiempo a escuchar y leer lo que tienen para decir? ¿Por qué alguien leería esto en algún momento? ¿Por qué ese empeño en hablar?  Ese empuje desde adentro a lastimarte, a decir esas palabras que sé que vas a odiar. Es como si mi corazón quisiera dejarte...alejarte.
¿Y vos...por qué querrías escucharme? ¿Por qué te esforzarías por darme calma? ¿Qué te doy yo a cambio de esa cura? Es decir, te daría todo pero...no veo la equivalencia.
Perdés lágrimas, historias, besos, memorias. Sueño, cansancio, esfuerzo, ¿estás cansado, no? ¿Vale esto? ¿Vale lo nuestro? Necesito desahogarme. No es lo que pienso lo que digo. Lo que digo lo pensé, pero lo olvidé. Porque lo que pienso-siento fluye y cambia como las estaciones o peor, como el clima. Con el clima. Como el agua que primero es nube y después lluvia y charco y también vapor que es niebla y nube otra vez. No hay estabilidad en nada, nada que nos rodee y cambie va a perdurar. O sea todo, o sea nada. Nunca. ¿Cambia? Siempre. ¿Para siempre? Nunca. ¿Hay permanencia o eternidad en el fluir de este "todo"? Sí, y todo en realidad es eterno. Aprender es entonces reconocer lo que uno quiso y quiere pero tiene distinta apariencia, distinto parecer. ¿Yo no soy la culpable de querer lastimarte? Es que a veces me levanto con ganas de quererte abrazar y otras te alejo sin dudas, es que no se controla y no se puede remediar. Te odio, te amo, perdón, te extraño.

9.4.15

Deseos reprimidos (3 años sin escribir)

Todos sabemos lo que pasa cuando reprimimos lo que deseamos. De algún momento u otro sale algún día para recordarte lo que no querías querer. Y no es cuestión de que pase el tiempo ya que éste puede curar y borrar todo, excepto el deseo de ser feliz. Si esto que reprimiste es la clave para tu felicidad, no va a importar cuántos años pasen, cuántos pseudo-reemplazos tenga ese deseo. Simplemente va a quedar ahí, quieto. En una caja. En un cajón. En la calle. En forma de foto. En forma de persona. En forma de fantasma. La cualidad de los deseos que nos harían felices es la de llevarnos hacia él sin importar que lo queramos o no desear. Y si lo negamos, duele. Y si lo escondemos, sale. Sale como un fallido, como una palabrita que parece inocente. Y en el fondo se sabe que ese no sos vos. Porque al fin y al cabo tu deseo te define, ¿no? Es en realidad en lo más puro de su esencia quien realmente sos. Y negarse a uno mismo es como negarse a tomar agua o a respirar. Tarde o temprano te termina matando.

15.12.14

Cielo estrellado

Con certeza puedo decir que la luna y las estrellas no sólo me guían, sino que me sostienen. Entonces estoy pegada al suelo pero no porque éste me aferre, sino porque ellas me mantienen contra él. Por eso esa sensación aplastante ante el cielo abierto y estrellado. Algún día dejarán de presionar y simplemente vamos a navegar entre ellas. Sé que será pronto porque estaban esperando a que nos encontremos.

17.7.14

Abre el libro y se difumina el recuerdo que creía intacto. Crece en el relato y ya la memoria es un mar de formas que no son formas, palabras que no son palabras, sueños que ya no son sueños. Mueve la hoja.. la cambia. Ese canje tan rutinario ahora era tan exacto, tan encantador, tan preciso y necesario, urge entre sus dedos y se arrepiente en su auge, más rápido que su lágrima consiguiente que resbaló... rodó... mojó y se estrelló por su pelo en su pecho. No comunica ella lo que siente cuando escribe, no lo dice con vanas palabras y a su parecer, a su sentir, a su corazón es mucho mejor llorar. Lo que creía olvidado, gana melancolía, lo que alguna vez fue gloria ahora es nostalgia y aquello que no quería irse, que se negaba a desaparecer.. se ha ido tan de pronto, tan de prisa. Sin siquiera sorprenderse por esto, tan acostumbrada a lo que nos tiene ensimismados casi siempre sin quererlo, no logra reaccionar de forma atenta a esta declaración. Es la confesión de ella, de su libro, de su recuerdo, su confesión.

Junio 2009
Sueños brumosos y confusos.
Una vez quise soñarte pero desperté de angustia al verte. Quería verte y sólo podía en mi cabeza.. en mis recuerdos.. en mis delirios. Hundí la cara en la almohada y lloré como hacía mucho no lo hacía. Me había reanimado el dolor. Siempre sirve que te duela para hacerte volver de un estado de inconsciencia. En el estado en el cual no sentís, no ves, no llorás, no hablás, no nada. Ese llanto desesperado e incontrolable que salía de mi ser, no se podía apaciguar con ningún pensamiento o recuerdo.. todo lo que llenaba mi cabeza hacía las lágrimas más intensas y con más sentimiento. El dolor. El dolor en el corazón, en el pecho, en la garganta luego de haber reprimido tanto tantas cosas, en mis manos, en mis muñecas, en mis brazos... el dolor y sus múltiples manifestaciones en mí. Levanté la vista y entre las nubes cálidas y húmedas de mis ojos logré divisar unas plumas... un ataque de risa irónica entre los quejidos ahogados empezó a surgir. Todo es tan ridículo. Lográs traspasar hasta la barrera de lo que es pesadilla y sueño. Podés pasar por una de esas hermosas ensoñaciones que mi inconsciente espera ansioso recrear pero, en realidad sufro cada vez que te atisbo a la lejanía y si pudiera no llorartesi pudiera al menos no recordarte...


Septiembre 2009

15.7.14

Ojalá ella esté cuando despiertes

"Supongo que llegarás uno de estos días, espero que hayas descansado, creía que ibas a llamar desde casa de tu madre, pero ya debería saber que contigo no se puede contar para estas cosas, en fin, no importa, quedan aquí las palabras de recibimiento de una amiga, llámame cuando te apetezca, cuando se te antoje, pero no como quien se siente obligado, eso sería malo para ti y para mí, a veces imagino lo maravilloso que sería que me llamases sólo porque sí, simplemente como alguien que tiene sed y bebe un vaso de agua, pero eso ya sé que es pedirte demasiado, nunca finjas conmigo una sed que no sientas, perdona, lo que quería decirte no es esto, simplemente desearte que regreses a casa con salud.(...)"
Poco a poco su expresión se fue tornando seria, luego reflexiva, luego inquieta, le había venido a la memoria lo que la madre le dijo, "Ojalá ella todavía esté cuando tu despiertes", y estas palabras sonaban ahora en su mente como el último aviso.(...)
 "Supongo que ésas eran palabras que necesitabas oir, Así es, Despertaste y todavía estaba aquí, no se durante cuánto tiempo más, pero estaba.(..)" 
A veces nos preguntamos por qué la felicidad tarda tanto en llegar, por qué no vino antes, pero si nos aparece de repente, como en este caso, cuando ya no la esperábamos, entonces lo más probable es que no sepamos qué hacer con ella, y la cuestión no es tanto elegir entre reír o llorar, es la secreta angustia de pensar que tal vez no consigamos estar a la altura.(...)Se deslizaba lentamente hacia el sueño cuando María Paz le susurró al oído, Qué maravilloso sería que me llamases sólo porque sí. Probablemente diría el resto de la frase, pero él ya se había levantado, ya se había puesto la bata sobre el pijama, ya marcaba el número. María Paz preguntó, Eres tú, y él respondió, Soy yo, me dio sed, vengo a pedirte un vaso de agua.

18.6.14

En cuanto hubo salido de la habitación, Lord Henry cerró sus párpados y se puso a reflexionar. Realmente, poca gente le había interesado tanto como Dorian Gray; y, con todo, la loca adoración del mancebo por otra persona no provocaba en él una sensación de molestia, ni el más leve arrebato de celos. Antes bien, le satisfacía. Esto hacía de él un objeto de estudio más interesante. Siempre se había sentido atraído por los métodos de las ciencias naturales, aunque los fines de estas ciencias, por otra parte, le habían parecido triviales e intrascendentes. Y así había comenzado por hacer su propia vivisección para acabar haciendo la de los demás. La vida humana era lo único que le parecía digno de ser investigado. En comparación con ella, todo lo demás carecía de valor. Era cierto que al examinar la vida en su extraño crisol de dolor y de goces, no podía uno ponerse la mascarilla de cristal, ni evitar que los vapores sulfurosos turbaran el cerebro y enturbiasen la imaginación con monstruosas fantasías y sueños deformes. Había venenos tan sutiles, que sus propiedades no se podían conocer a menos que uno los experimentara en su propio cuerpo. Había enfermedades tan extrañas que había que padecerlas si se quería comprender su naturaleza. Y, sin embargo, ¡qué grandioso premio el que se recibía! ¡Qué maravilloso se presentaba el mundo entero ante nuestro ojos! Observar la lógica extraña y rigurosa de las pasiones y la vida emocional y policroma del intelecto; advertir dónde se encuentran y dónde se separan, en qué punto corren al unísono y en cuál marchan desacordes ... ¡qué placer se halla en todo eso! No hay precio demasiado alto si se trata de pagar una sensación.

26.4.14

Opuestos

Incluso en la soledad hay cierta hermosura, en su melancolía. Es casi necesaria, en una relación simbiótica casi parecida a la del recuerdo y el olvido. Esos polos opuestos que suelen atraerse de manera tan necesaria, tan inevitable. En el trayecto vital, uno aprende a apreciar esta manera única que tiene la vida de pasar. Tan irrefrenable y constante. Tan llena de altibajos y contrapuntos. Como una pieza musical llena de pasajes que se corresponden de tal forma que encajan. Y ya no se trata de vivir el olvido como algo malo o la dicha como algo bueno, sino de disfrutar de ambas partes de la obra. Ya no quería mirar el mar porque ella no estaba conmigo. Ahora lo miro porque solíamos hacerlo juntos.

13.4.14

I'll be

The strands in your eyes that color them wonderful,
stop me and steal my breath.

And emeralds from mountains thrust towards the sky
never revealing their depth.
Tell me that we belong together,
Dress it up with the trappings of love.
I'll be captivated,
I'll hang from your lips,
Instead of the gallows of heartache that hang from above.


I'll be your crying shoulder,
I'll be love's suicide
I'll be better when I'm older,
I'll be the greatest fan of your life.

And rain falls angry on the tin roof
As we lie awake in my bed.

You're my survival, you're my living proof.
My love is alive and not dead.
Tell me that we belong together.
Dress it up with the trappings of love.
I'll be captivated,
I'll hang from your lips,
Instead of the gallows of heartache that hang from above

And I've dropped out, I've burned up, I've fought my way back from the dead.
I've tuned in, turned on, remembered the things that you said

12.4.14

El aura


Cuando algunas personas entran a la vida de uno, no hay mucho que se pueda hacer para evitarlo. No si te conectan lazos como otras personas, lugares, encuentros. Y uno no puede volver el tiempo atrás y nunca conocerlas. Tampoco puede simular que nunca se acercó, o supo su nombre o lo que estudiaba, por ejemplo. Y qué pasa si uno se acerca aún más? Si se acerca lo suficiente como para ver sus metas, sus pasiones, sus miedos, sus certezas. Y se va empapando en todo conocimiento que comprenda a ésta persona y su constitución de ser. Se empieza a sentir afecto y uno ya no quiere olvidarla, quiere verla más seguido y compartir esos momentos de largas charlas invaluables que sólo una amistad verdadera puede darle. De esas que parecen playas pero en realidad esconden mucho, muchísimo. Y significan aún más. Estas personas, estos efímeros cofrecitos de secretos, promesas, sueños, esperanzas y resguardos de la realidad, son justamente eso... efímeras. Uno desearía no tener nunca que desprenderse de aquel encuentro casual cada tanto o, de esos otros tan esperados y planeados cuando los horarios de las dos son ajustados. Lo que se espera es que esos sueños compartidos, lleguen algún día a cumplirse y la felicidad compartida nos colme día a día. Que los caminos se retroalimenten. Por que de eso se trata la amistad. Que todas las risas se puedan compartir porque así son más lindas y llenan más. Y todas las tristezas y dolores también, así duelen menos. A veces la vida tiene otros planes, y hay que saber vivir con eso, me repito siempre desde que una de esas personas se fue. ¿Alguna vez conocieron a alguien tan brillante que les alegraba el día con su sola sonrisa? ¿O que era tan confiable como uno mismo a la hora de guardar secretos? Yo sí. Y ahora que lo escribo, siento que fui muy afortunada. Esos brillitos, esas lucecitas, esos halos que la rodeaban.. siguen acá. No se pueden ir porque se quedaron pegados a las personas que ella conoció y acarició. Yo conocí sus sueños y sus deseos con tanta felicidad como a mis propias metas. Yo la abracé cuando ella lo necesitó y recibí su abrazo cuando así lo esperaba. Reímos mucho y también compartimos algún que otro dolor. Ahora ya no sé quitarme esta sensación de su presencia lumínica en cualquier risa o chica de pelo largo y castaño. Porque la suelo ver muy seguido, esperando que sea ella.. Porque la última vez que la vi, estaba acostada en mis piernas y yo le acariciaba el pelo mientras charlábamos de la vida y nuestro futuro. Porque sus lucecitas me siguen, pegadas a mi ser como gotitas de lluvia. Y en mi corazón guardo esos momentos de amistad, por siempre-. 

2.4.14

Miedo

A veces tengo miedo de escribir, no saber con qué me voy a encontrar. Con qué recuerdo reprimido, tristeza lejana, con qué conclusión tortuosa. Después, tengo miedo de no poder terminarlo. O que sea muy largo, no poder darle fin. También de que sea malo. De que sea revelador de oscuridades. Que mi texto sepa más que yo de mí misma. Miedo al vacío ese luego de volcarme en la hoja. Miedo a no ser feliz al terminar. En fin, miedo gobernador de vidas. Miedo paralizante, obstáculo de ideas, desahogos, hasta de amores y sensaciones. Entonces me llena, y no me deja siquiera razonar. Empaña la posible atracción hacia una de las pocas cosas que me sirven de catarsis. Y se disfraza. A veces es olvido, a veces es cansancio. Yo sé que es él, pero algo me dice que lo ignore. Y lo derivo, lo empujo, lo retraso.. Intento, suspiro, no puedo. Hasta una palabra puede sonar terriblemente errada si se está empeñado en conseguirlo. No puede ser sólo el temor a equivocarse, claro, pero en gran parte ese gana. ¿Qué tal el miedo a perder la sensación previa al desahogo? ¿Qué pasa después de que uno lee su propio producto de emociones? ¿Da temor el saber finalmente qué se siente tener ese peso fuera de uno mismo? El saber que el siguiente paso es enfrentar las propias palabras contándonos de la manera más cruda lo que nos pasa, esa manera en que sólo la falta de tacto y piedad hacia uno mismo pueden tener. Entonces no es "a veces tengo miedo". Es "siempre". Y no es miedo. Soy yo.

10.3.14

About hurting

We tend to see the brighter side of people. We simply assume that they are perfect and we choose to fall for them. We never see the sings, the little things that show us the door to the other side. And we fall. We fall in love with them but still, think they’re perfect. That’s our mistake. They are as far from perfect as we. So we start to see the leaks. The blur. And we get mad. At them. At ourselves for not noticing before. And we get disappointed and we hurt. We cry. We hurt them as well. We leave. What we’re never gonna learn is that they can be loved for their dark side as well. And that they don’t need to hide it, and we don’t need to hide our dark side either. We just got to find that one person.. that person who will know our flaws as well as our qualities and love everyone of them. Don’t get mad if you don’t find that person on time, or ever. It can be hard.. and is very special when you do. But you can try to love the ones you know, knowing their flaws and trying to love them as well. That’s a start. Love is not easy and it isn’t perfect at all. So stop looking for perfection, and start looking for that crazy and completely absurd sensation of madness that love can give you, when you see that imperfect being and still, love it. 

6.3.14

¿Se puede elegir hacia dónde se va? O es el destino algo tan afirmado que sólo se puede caminar hacia él como un condenado a muerte deseando que su paseo sea lo más amable posible? ¿El saber a dónde vamos, podría cambiar nuestra visión? 
Sólo cuando nos hacen una pregunta, a pesar de que nosotros mismos nos la hayamos planteado antes, al oírla salir de los labios de otra persona.. .se vuelve real. Nos choca más. Nos marca y nos obliga a realmente analizarla. Porque tendemos a anestesiarnos. Algo parecido a repetir la misma palabra una y otra vez hasta que pierde el sentido.  Así se pasa el tiempo. Así se pierde. Así se ignora. Se posterga. Así se vive aún muriendo. Cuando alguien me pregunta qué quiero hacer con mi vida siento que tengo miles de preguntas que carecen de respuesta mayormente y esa, justo esa respuesta ronda en mi cabeza pero no sale. No sale por mis labios y ni siquiera se puede encontrar. Como una luz imperceptible, que se sabe que esta ahí pero sin embargo no dónde está ubicada. No puedo alcanzarla. Se escapa y reafirma mis dudas sobre lo perdida y confundida que estoy. Y a la vez me da esperanza y me hace sentir segura, segura de que todo va a estar bien. Por alguna extraña razón. Por alguna mágica profecía propia, inventada por ¿El imaginario infantil? ¿El sueño adolescente? Espero nunca perder eso. La capacidad de siempre esperar lo mejor. Esa luz que brilla y a la vez no se sabe siquiera si está, si es un reflejo de otra, si ya murió y como una estrella lejana sigue alumbrando a pesar de su ocaso. Tal vez no exista. Tal vez es una ilusión. Pero si algo sirve para mantener viva otra cosa, por más que sea la esperanza, o algo tan simple como las ganas... entonces cuenta. Cuenta como todas esas preguntas sin respuesta y todas esas respuestas sin preguntas. Cuenta como todas esas estrellas que miran los enamorados pero que probablemente ya estén muertas. No sé realmente la respuesta, no sé siquiera si algún día la voy a tener... lo que sí sé es que mientras la busque, voy a vivir, y mientras la pierda, la voy a seguir intentando encontrar.  Tantas veces como pueda voy a dejar que mi corazón naufrague, con seguridad volverá a encontrarse. 
No sé cuál es nuestro problema, el de los seres humanos. Nos aferramos a lo efímero, nos abrazamos a lo frágil. Una persona, un lugar, un momento, un objeto. No aprendemos nunca a desprendernos. No aprendemos a ceder. Nos duele cada paso hacia delante, cada etapa superada. Nos cuesta superar viejos sentimientos, los seguimos releyendo una y otra vez. Hacemos de todo para revivir cenizas que nunca más serán llamas. Apretamos, asfixiamos, nos lastimamos. Y este ciclo puede seguir, de por vida si es el caso, o puede terminar bruscamente y dejarnos un agujero enorme. Nosotros le damos esa importancia. Nosotros manejamos el tamaño de esa cicatriz. Un pequeño raspón puede convertirse en corte profundo si no se deja sanar. Todo tiene que pasar. Todo está destinado a ser finito. Y sólo lo que sentimos...lo que pasa dentro nuestro, puede hacer de algo efímero algo inmortal. Como un amor que nunca se olvida, como una persona que nunca se va... a pesar de que se fue hace rato. Esas cosas que están hechas para irse, y se quedan para siempre. No sé qué es en el desarraigo lo que tanto asusta, lo que tanto duele. Quizás la soledad, lo que venga después, el vacío, que no se pueda llenar. Lo desconocido, lo que nunca pasó aún, asusta. Nos da miedo crecer. Nos da miedo avanzar. Nos da miedo olvidar. Nos da miedo cambiar. Le tememos a la base de la vida: la evolución. La memoria es un espina venenosa para quien sufre y una caricia para quien recuerda con amor. Todo depende de cómo aprendamos a desprendernos. 
I’m trying to keep my calm, I can’t go any further.
I’m just searching for a place, please tell me where to find it.
I’ve been like this almost my entire life, or at least what I can remember.
I also remember I could felt, but not anymore.
I would appreciate the sun on my skin, the wind on my face,
The touch of your hand, your whispered words in my ear.

I know I’m not the only one who’s searching,
I know that you’ve felt it too, do these tears are here to stay,
Or is this just temporary?
Am I going to be allowed to live again? To heal my brain?
Do this tears are here to stay?

I’m In a place I can’t call my own. I don’t feel like I belong.
There’s so much trash around me, I wouldn’t know how to leave.
So I sing this song, I spend the day … daydreaming.
So this is how it is?
So this is how it’s going to be?

Don’t break me, don’t touch me, don’t even look at me.
I just wanna be another shadow, something you’ll ignore.
Somehow I like it, I like to be ignored.
So don’t love me, don’t love me anymore.

Don’t say that you need me, I don’t even need me.

El tren

Ella le dedicó una sonrisa y lo dejó perderse en la multitud. Se escuchó de fondo el silbato del tren y miró hacia delante sin importarle que él la seguía mirando. Seguramente ya se podía relajar. Todos estos días dando vueltas, ordenando papeles, preparando la valija, todo para éste momento. Suspiró y sacó un anotador.

“Sueño lo que sueño porque soy lo que no quiero”.

Se puso los anteojos y contempló inerte su propia caligrafía. ¿Significaba eso que estaba decepcionada? ¿Había dedicado toda su vida a convertirse en una persona que no se agradaba a sí misma?
La tinta lentamente se formó al papel y no hubo vuelta atrás. Eso quedaría grabado para recordarle por qué se iba. Por qué aceptaba un trabajo tan lejos de su flamante marido con la excusa de que pagaban más.

“Vivir sin alegría, sin tristeza y sin miedos”

Cuando pensaba en alguien sin emociones, pensaba en una persona sin vida. Viva, sí, pero muerta de esperanza. Esperanza de crecer o de cambiar siquiera. Si no se teme a nada, no se desafía nada, y uno queda en el mismo lugar, pensó. Cambió de enfoque: ¿Qué pasaba cuando había decidido dar el “sí” a ese hombre que conocía hacía apenas dos años? ¿Y qué son dos años en comparación de toda una vida? Acarició el papel para comprobar que la tinta se había secado y mojó sus labios nerviosa. Otra verdad. Imperturbable sobre el papel. Se limitó a pensar que eran sólo ideas, su vida no era así. Su vida era lo que ella hacía con su vida.

“A veces añorando, se llega a vivir de recuerdos”

Otra vez se retrucaba. No podía seguir así. Tenía que parar. Suspiró y se le escapó un gemido de ligera angustia. Temía perder todo por añorar algo que nunca conseguiría. Pero, al fin y al cabo, ¿qué era su “todo”? ¿Era él? ¿Su trabajo? ¿Ella misma? ¿Es posible perderse a uno mismo?, pensó. Dudó en torno a esa pregunta. ¿Acaso se había perdido ya? Sintió que el tren arrancaba. ¿O ya había arrancado antes? Miró al asiento frente a ella y había una mujer mayor observándola ávidamente. Bajó la mirada hacia su anotador y sintió que quería que nunca nadie lea sus anotaciones. No quería ser esa persona. Escribir cosas sin sentido en un tren en el que quizás no quería estar y temiendo perderse. Era él quizás su salvavidas. Lo que la sacaba a flote de sus propios pensamientos. Sí. Ahí se alegró. Recordó. Recordó que cuando ella se sentía sola y empezaba a anotar frases, él aparecía y de un momento a otro ya no anotaba más. Y se sonrió a sí misma mientras jugaba con su pelo. O incluso antes de subir al tren, él le guiñó un ojo y le dijo que todo iba a estar bien. ¿Él sabía? ¿Sabía que ella iba a sentirse así? ¿Tanto la podía conocer después de dos años? Después de todo ¿Qué es el tiempo? ¿Quién dice cuándo es suficiente y cuándo no? Quizás él la conocía más de lo que ella se conocía a sí misma. Perdió el hilo. No recordaba si el tren ya había arrancado o no. Cerró los ojos y se concentró. Odiaba cuando pasaba esto. Tocó su bolsillo y sí.. las pastillas estaban ahí, pero no las quería tomar. Aunque temía demasiado lo que podía llegar a ver.. a veces aterraban. Abrió los ojos con terror y de repente, como cuando se quita una bandita de golpe. Él estaba ahí, en el asiento contiguo al de la señora mayor. Al principio la miraba atentamente, como buscando algo en ella. Luego se relajó en una sonrisa y bajó la mirada al anotador. Ella lo guardó lentamente sin perder contacto visual y le preguntó por qué estaba allí. El tren arrancó y se llevó con ella la esperanza de que él se pudiera bajar.

Caught you in the middle.


You were dreaming when I first saw you, Classic meeting, everybody has something to dream. Hoping for the best, I tried to open your eyes. When you saw me, I realized, that there’s always a person that loves more than the other.. only that I wish it wasn’t me. Talked a while, laughed sometimes, dreams are the most unexpected lie. Then it happens, our walk didn´t end so well, and you went to another road. I didn´t blame you, I caught you in the middle, in the middle of another walk. 

26.12.13

Yo sabía

Ella me miró y yo supe. Cuando se alejó y dobló la esquina, yo sabía. Le dijo a todos que era por dos meses pero yo, sabía. Cuando me sirvió el vaso de agua que le pedí, después de hablar de los lugares que visitaría, no necesité palabras. Ni siquiera gestos. Me contó su plan de no volver, su secreto bien guardado hasta entonces.
Ella no era la misma desde que él nos había dejado. Sé que de alguna manera había buscado una respuesta y por mucho tiempo vagó. Ahora que recuerdo, hasta puedo decir el momento en el que creo, encontró la respuesta. Un día de verano, acostada en el pasto mirando al cielo. “Si me muero, ¿me extrañarías?” Sí, claro, respondí con tono de obviedad. Ella soltó una risita a modo de respuesta. Después de eso hubo otro cambio drástico en ella. Como el de antes, sólo que esta vez, por el contrario, empezó a hablar más y a volver a sonreír. A los ojos de todos había sido positivo pero no a los míos. Sentí que era una asimilación del dolor mezclada con otra cosa. Su respuesta. La salida que ella creía haber encontrado. Cuando anunció el viaje, temí. Dijo que quería ir adonde él había muerto. Y después seguir viaje a su lugar favorito, a pocos kilómetros de allí. Todos le expresaron su aprobación, diciendo que le iba a hacer bien y a ayudar a recordarlo en sus momentos más felices.
Me miró sólo por un instante, creo que por reloj no podría haber sido más que un movimiento de la aguja de los segundos. Se detuvo en mis ojos, diciéndome todo sin decir nada. Me estremecí. Quería decirle que no lo haga. Que no se vaya. Pero no quería quitarle ese alivio que ella había encontrado. La iba a extrañar, le dije con la mirada. Nunca la había abrazado tan fuerte en mi vida, como antes de doblar la esquina. Nunca le había dicho tantas veces cuánto la quería. Ella no lo halló extraño y eso lo confirmó todo. Era todo una despedida. Cuando me pidió las fotos viejas la semana anterior, y hablamos de las muertes de nuestros padres. “¿Creés en el cielo?” Antes de irse le pregunté si se iba a cuidar y se me quebró la voz. Me sonrió y rompió en llanto. Se limpió las lágrimas y caminó en dirección contraria a mí. Pero, después de que dobló la esquina, me desesperé. Quise correr detrás de su auto y gritar que no se vaya. Lo hice pero ya estaba muy lejos. O tal vez me vio, pero no frenó.

Cuando me llamaron, yo sabía. Sabía ya cuando había doblado la esquina, sabía cuando me sirvió el agua.

20.5.13

Infinity

That's the way you make me live, thinking you might come back, always about to cry. Feeling guilty all the time, punishing me for not loving you back.

"I feel infinite"
He was watching her sleep, while he thought about that feeling not yet forgotten but still, a little blurry." I got myself and I got her and infinity". He said, just about to tell her that he loved her "I love you and infinity" Because, if all we got is today and tomorrow never knows, we might be as well infinite"

La mañana del no te quiero

Mientras ella se peina en el baño, él canta "Love is all you need, love is all you need" desde la cama y el sol se esfuerza por entrar entre las hendijas de la persiana. Ella piensa "Nothing's gonna change my world" y prefiere ignorarlo, o hacer que lo ignora. Vuelve a la cama y no lo quiere abrazar. Lo abraza y decide soportar. Él la besa y la estruja y le dice que la quiere. No sabe si sonríe por felicidad o por lo irónico. Nadie lo sabe, sólo ella y un par de desconocidos al azar. Cuando le pregunta si lo quiere, siente que tiene que decir la verdad, pero prefiere que esa noche no, y le dice que sí. Piensa "I just wanna tell you, it takes everything in me not to call you", y piensa en el otro. Ése que nunca le dijo "te quiero". El que por él lo dejaría todo, sólo porque sabe que él nunca se lo pediría, porque no le interesa.
Cuando se levanta a la mañana junto a él, soñó dos veces y ni una fue con él. No entiende por qué pasa ésto, y sigue pasando, pero se obsesiona con lo que sabe que no va a tener, y se desinteresa por lo que ya tiene. Y así pasa el tiempo, y nunca va a saber lo que realmente quiere.

22.2.13

Gracias a Dios, pensó. Las hojas del viejo roble se movieron en respuesta a través de la ventana. Dió un suspiro breve y se incorporó en la silla. Una parte de él mismo se comunicaba con él a través de su computadora. El sonido del teclado era lo único que rompía el silencio en el cuarto. Tanto había esperado ese momento.. de vez en cuando paraba de escribir para contemplar la iluminada pantalla y leer las respuestas con tal vez demasiadao detenimiento. La extrañaba tanto..los meses habían pasado sumamente lentos y las ganas de volver a verla lo invadían. Quería sentir su respiración acompasada a la de él y sin escuchar otra cosa más que su corazón. Sentirla viva.

15.2.13


The best part about travelling is that you get to be whoever you wanna be, wherever you wanna go.

27.11.12


I keep my eyes shut down but they insist on open wide
I don’t know why but with you I could stay awake all night
You are like my personal shining light